
Un estudio revela que la inteligencia artificial eleva la productividad, pero también incrementa la carga laboral
La implantación de herramientas de inteligencia artificial en entornos profesionales estaba asociada a la promesa de jornadas más eficientes y una reducción del esfuerzo humano. Sin embargo, nuevos datos indican que la realidad en muchas oficinas está tomando un rumbo distinto. Un macroestudio citado por el medio Futurism señala que el uso de estos sistemas está aumentando la productividad, pero también obligando a los trabajadores a asumir más tareas y a soportar una mayor carga laboral.
La investigación fue elaborada por la compañía ActivTrak y analizó los hábitos de trabajo de más de 160.000 empleados durante un periodo de seis meses. Los resultados muestran que el uso de herramientas de inteligencia artificial y automatización ha crecido de forma significativa en los entornos laborales, generando cambios en el ritmo y en la organización del trabajo cotidiano.
Un aumento significativo en el uso de herramientas de IA
El estudio revela que el tiempo que los empleados dedican a herramientas impulsadas por inteligencia artificial se ha multiplicado por ocho en los últimos tiempos. Este incremento ha ido acompañado de un aumento general del uso del software corporativo, que se situó un 94% por encima de los niveles anteriores analizados por los investigadores.
Lejos de reducir la presión en el trabajo diario, el incremento de estas herramientas está generando un mayor volumen de actividad. Según los resultados del informe, el número de correos electrónicos y mensajes en chats corporativos se ha duplicado. Este incremento indica que la rapidez generada por los sistemas automatizados termina produciendo más tareas y más comunicaciones dentro de las organizaciones.
El fenómeno refleja una dinámica en la que la eficiencia generada por la automatización no se traduce necesariamente en menos horas dedicadas al trabajo. Al contrario, la mayor rapidez en las tareas permite que los trabajadores asuman nuevas responsabilidades y actividades adicionales a lo largo de la jornada.
La trampa de la eficiencia: más capacidad, más trabajo
El informe identifica lo que describe como una especie de “trampa del tiempo libre”. Cuando una herramienta tecnológica permite completar más rápido una tarea, la capacidad liberada suele emplearse inmediatamente en nuevas tareas o responsabilidades. De esta forma, el empleado termina llenando ese tiempo con más trabajo.
Gabriela Mauch, responsable del laboratorio que firma el estudio, explica que esta dinámica responde a la percepción de que las herramientas de inteligencia artificial permiten abarcar un mayor volumen de actividades. Según su análisis, la capacidad que libera la automatización rara vez se traduce en una reducción real del esfuerzo diario.
En lugar de eso, esa capacidad adicional se reutiliza inmediatamente en nuevas tareas. Esto provoca que los empleados terminen asumiendo más responsabilidades dentro de sus funciones habituales.
El rango de uso que maximiza el rendimiento
Los investigadores también identificaron un rango teórico de uso que permitiría obtener beneficios reales de estas herramientas sin provocar un incremento descontrolado de la carga de trabajo. Según los datos del estudio, dedicar entre un 7% y un 10% de la jornada laboral a asistentes virtuales y herramientas de inteligencia artificial podría maximizar el rendimiento.
No obstante, ese equilibrio resulta difícil de mantener en la práctica. El análisis detectó que tan solo el 3% de los trabajadores consigue mantenerse dentro de ese intervalo. En la mayoría de los casos, el uso de estas herramientas termina superando ese margen, lo que contribuye a elevar el volumen de actividad diaria.
Investigaciones académicas confirman la misma dinámica
Esta tendencia también ha sido observada en otros estudios académicos. Un trabajo paralelo realizado por la profesora Aruna Ranganathan, de la Universidad de Harvard, detectó un fenómeno similar en entornos laborales donde se introducen herramientas de automatización.
Según la investigación, muchos empleados terminan asumiendo de forma inconsciente grandes volúmenes de tareas adicionales debido a la percepción de que las herramientas tecnológicas facilitan su ejecución. El temor a quedarse desfasados ante los cambios que se producen en el mercado laboral también contribuye a esta dinámica.
En ese contexto, algunos trabajadores optan por aumentar su ritmo de trabajo y aceptar más responsabilidades para adaptarse a las nuevas exigencias tecnológicas.
Fatiga mental por la supervisión de múltiples asistentes
Uno de los efectos detectados por los investigadores es el aumento de la fatiga mental en los entornos laborales. En Estados Unidos, algunos expertos ya utilizan el término “fritura cerebral” para describir el agotamiento que experimentan los empleados al gestionar múltiples herramientas y agentes virtuales al mismo tiempo.
Supervisar varios sistemas automatizados que realizan diferentes funciones puede resultar mentalmente más exigente que ejecutar una única tarea manual de forma continua. Esta dinámica puede afectar la capacidad de concentración y la toma de decisiones.
El informe sostiene que el seguimiento constante de procesos automatizados exige una atención permanente, lo que incrementa la carga cognitiva del trabajador.
El tiempo ganado no se traduce en menos trabajo
Varios programadores han señalado públicamente que esta dinámica ya se está produciendo en oficinas tecnológicas. El tiempo ahorrado mediante herramientas de inteligencia artificial no suele convertirse en una reducción de la jornada o en mayor tiempo libre para los empleados.
En muchos casos, ese tiempo se traduce directamente en nuevas exigencias de producción. En consecuencia, el volumen de trabajo aumenta y algunos profesionales advierten de que esta presión adicional puede afectar a la calidad final de los proyectos.
Los resultados del estudio reflejan así una transformación en la organización del trabajo en la que la automatización incrementa la productividad, pero al mismo tiempo intensifica el ritmo y la carga laboral en numerosos entornos profesionales.
Fuente: La Razón