Saltar al contenido

La reducción de costes de la inteligencia artificial podría tener más impacto que su capacidad

La reducción de costes de la inteligencia artificial podría tener más impacto que su capacidad

Cada año, alrededor de 50 millones de estadounidenses acuden a los tribunales sin un abogado. Entre las personas con ingresos bajos, la falta de asesoría legal es especialmente frecuente, y la mayoría afirma que no recibe ninguna ayuda o que la disponible es insuficiente para afrontar sus principales problemas de derecho civil.

De acuerdo con el World Justice Project, Estados Unidos ocupa el puesto 107 de 142 países en términos de accesibilidad y asequibilidad de la justicia civil, y el último lugar entre las economías de altos ingresos, en el puesto 47 de 47.

Estas cifras llevan décadas sin grandes cambios, lo que ha contribuido a que la gravedad del problema pase desapercibida a pesar de su magnitud. En paralelo, el debate dentro de la industria tecnológica sobre el impacto de la inteligencia artificial ha tendido a centrarse en otra cuestión: si esta tecnología puede reemplazar a profesionales altamente calificados.

El debate sobre si la IA sustituirá a profesionales

Durante los últimos años, muchas discusiones en torno a la inteligencia artificial han girado alrededor del rendimiento de los modelos y su capacidad para competir con expertos humanos. Se ha planteado si herramientas como ChatGPT pueden aprobar el examen de acceso a la abogacía, redactar contratos al nivel de un abogado junior o incluso sustituir a socios de bufetes que cobran alrededor de US$1.000 por hora.

Sin embargo, según el análisis publicado por Bloomberg Línea, estas preguntas podrían no ser las más relevantes para entender el impacto económico de la inteligencia artificial.

En lugar de reemplazar directamente a profesionales especializados, el mayor efecto de la IA podría producirse en tareas lo suficientemente simples como para que muchos especialistas no consideren rentable dedicarles su tiempo.

Coste y rendimiento: un principio económico clave

El argumento se apoya en un principio económico básico: el coste y el rendimiento exigido a un producto o servicio están estrechamente relacionados. Cuando algo es caro, el mercado requiere un rendimiento mucho mayor para justificar ese precio. Cuando es barato, el estándar de rendimiento aceptable se reduce.

En el caso de la inteligencia artificial, gran parte de la inversión actual se concentra en mejorar el nivel de desempeño de los modelos. OpenAI, por ejemplo, prevé pérdidas de US$74.000 millones para 2028. Al mismo tiempo, un análisis de Epoch AI indica que GPT‑5 no logró recuperar sus propios costes de investigación y desarrollo durante los cuatro meses en los que fue el modelo principal.

Estos datos sugieren que la búsqueda de sistemas cada vez más avanzados puede no ser la única vía para generar impacto económico. La relación entre precio y rendimiento apunta también a una oportunidad diferente: abaratar el acceso a la tecnología.

Los mercados ausentes en los servicios profesionales

Los economistas utilizan el término “mercados ausentes” para describir situaciones en las que transacciones potencialmente beneficiosas no ocurren porque nadie puede ofrecer el servicio a un precio viable para las dos partes.

Muchos servicios profesionales en Estados Unidos presentan este problema. Por ejemplo, los contables públicos certificados cobran entre US$150 y US$400 por hora. La preparación de declaraciones de impuestos para pequeñas empresas suele costar entre US$500 y US$2.500.

Ante estos precios, millones de propietarios de pequeñas empresas y trabajadores autónomos toman decisiones fiscales o financieras sin asistencia profesional. En muchos casos pagan más impuestos de los necesarios, pierden deducciones o estructuran sus negocios de forma ineficiente. No lo hacen por negligencia, sino porque el coste de contratar un contador puede superar los beneficios potenciales.

Esta dinámica se repite en distintos ámbitos, desde las clases particulares hasta los trámites de inmigración.

Aunque existe una amplia gama de precios dentro de los servicios profesionales, el rango completo se concentra en la parte superior del mercado. Un abogado puede cobrar US$2.000 por hora o US$100 por hora, pero no existe una oferta de abogados de US$10 por hora. Por debajo del precio mínimo de un profesional acreditado, simplemente no hay alternativas.

Las transacciones que podrían ocurrir en ese nivel inferior de precios no llegan a realizarse. Ese espacio es lo que se denomina el mercado faltante.

Experimentos que ilustran el efecto del acceso a asesoría

Existen ejemplos empíricos que muestran qué ocurre cuando se reduce el coste de acceder a asesoramiento profesional.

Un ensayo aleatorio realizado en México ofreció a 432 pequeñas empresas acceso a consultoría subsidiada que normalmente no habrían podido pagar. Como resultado, el empleo en estas empresas aumentó un 50%, y las mejoras en rendimiento persistieron cinco años después de terminado el programa.

Un estudio similar en India analizó el impacto de la consultoría de gestión en fábricas textiles. La intervención incrementó la productividad en un 17% y la rentabilidad incluso más, y varias empresas abrieron nuevas plantas en un plazo de tres años.

En ambos casos, los investigadores observaron que el principal obstáculo no era la falta de interés por parte de las empresas, sino la incapacidad de acceder a la asesoría por su coste.

Aunque estos experimentos se realizaron en economías emergentes, el análisis sostiene que el principio económico es el mismo: cuando el precio impide transacciones potencialmente beneficiosas, eliminar esa barrera puede permitir que el mercado se materialice.

La inteligencia artificial como herramienta para reducir barreras

La inteligencia artificial podría jugar un papel importante en la reducción de estos costes. Según el Índice de IA de Stanford, el coste de inferencia de un sistema con rendimiento comparable al de GPT‑3.5 se redujo más de 280 veces entre noviembre de 2022 y octubre de 2024.

Por su parte, Epoch AI detectó que los precios de inferencia en distintos puntos de referencia han disminuido a una tasa promedio de aproximadamente 50 veces por año.

Estas reducciones se encuentran entre las caídas de precios más rápidas registradas en la historia de la tecnología.

Cuando la alternativa es la IA o nada

Una crítica frecuente sostiene que recurrir a un chatbot en lugar de un profesional cualificado representa un deterioro en la calidad del servicio. Sin embargo, el análisis sugiere que esa comparación puede ser engañosa.

En muchos casos, la comparación real no es entre inteligencia artificial y un profesional humano, sino entre inteligencia artificial y la ausencia total de ayuda.

En el ámbito legal, por ejemplo, el 92% de las necesidades legales insatisfechas actualmente no están siendo atendidas por nadie.

Un cambio de enfoque para la industria

La industria tecnológica ha apostado fuertes inversiones al desarrollo de sistemas cada vez más avanzados. Los laboratorios líderes destinan cientos de miles de millones de dólares a la posibilidad de alcanzar niveles de inteligencia artificial considerados superhumanos.

No obstante, el análisis plantea que muchos de los mercados potenciales creados por la IA no dependen necesariamente de alcanzar ese nivel de sofisticación. En cambio, podrían emerger si la tecnología se vuelve lo suficientemente barata como para ser utilizada en tareas que hoy no justifican el coste de contratar a un profesional.

En ese sentido, la evolución actual de los precios de la inteligencia artificial podría ser un factor determinante para ampliar el acceso a servicios que hoy permanecen fuera del alcance de una gran parte de la población.

Fuente: Bloomberg Línea

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *