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La electrificación emerge como base energética clave para el crecimiento de la inteligencia artificial

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La electrificación emerge como base energética clave para el crecimiento de la inteligencia artificial

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA) está impulsando una creciente demanda de electricidad que sitúa a la electrificación como uno de los pilares energéticos de la economía digital. La expansión de los centros de datos y la adopción de aplicaciones basadas en IA están intensificando el consumo energético, lo que refuerza el papel de la electrificación en la transformación del sistema energético global.

La electrificación se define como la transición desde un modelo energético dominado por combustibles fósiles e hidrocarburos hacia uno en el que la electricidad se convierte en la fuente principal de energía. En el contexto de la economía digital, esta evolución está estrechamente vinculada al crecimiento de la inteligencia artificial y a las necesidades energéticas asociadas a sus infraestructuras tecnológicas.

El vínculo entre IA y demanda energética

El avance de la inteligencia artificial implica el despliegue de grandes centros de datos capaces de procesar enormes volúmenes de información. Esta infraestructura consume cantidades significativas de energía, lo que ha convertido al suministro eléctrico en un elemento central para sostener el desarrollo de estas tecnologías.

Como referencia, una consulta a ChatGPT consume aproximadamente 15 veces más energía que una búsqueda tradicional en internet. Además, se estima que el consumo energético de los centros de datos crecerá a un ritmo del 15% anual hasta 2030.

Este aumento podría duplicar en pocos años el peso de los centros de datos dentro de la demanda eléctrica total en países como Estados Unidos. La creciente dependencia energética de estas infraestructuras ha llevado a distintos actores del sector tecnológico a señalar a la energía como uno de los principales factores limitantes para el desarrollo futuro de la IA.

La cadena de valor de la electrificación

La electrificación no se limita únicamente a la producción de electricidad. Se trata de una cadena de valor compleja que incluye múltiples componentes dentro del sistema energético y tecnológico.

Generación de energía limpia

Una parte esencial de este proceso está vinculada a la generación de energía mediante fuentes renovables, especialmente la solar. Gracias a las economías de escala, esta tecnología se ha convertido en una de las fuentes más baratas y competitivas de producción energética.

Redes eléctricas y distribución

El proceso de electrificación también requiere la modernización de las redes eléctricas. Muchas infraestructuras actuales se consideran obsoletas, lo que exige inversiones relevantes en digitalización y conectividad para gestionar la intermitencia de la generación renovable y permitir una distribución eficiente de la electricidad.

Según estimaciones recogidas en el análisis, por cada euro invertido en energías renovables es necesario destinar aproximadamente 0,7 euros adicionales al desarrollo de redes de transmisión y distribución.

Gestión y almacenamiento energético

La gestión del flujo energético y el desarrollo de tecnologías de almacenamiento constituyen otro elemento esencial dentro de la electrificación. Soluciones como las baterías y otros sistemas de almacenamiento ayudan a equilibrar la oferta y la demanda energética en un sistema que depende cada vez más de fuentes renovables.

Consumo eficiente

La última parte de la cadena está relacionada con el uso eficiente de la energía. Esto incluye el uso de tecnologías que reducen la demanda energética en sectores como la industria, los edificios, el transporte y los propios centros de datos. En el caso del transporte, el avance de los vehículos eléctricos y autónomos también contribuye a reforzar el proceso de electrificación.

Los pilares que impulsan la electrificación

El crecimiento de la electrificación se apoya en tres factores estructurales que explican su expansión en las próximas décadas.

  • Asequibilidad: la reducción de los costes de las energías renovables ha incrementado su competitividad frente a las fuentes energéticas tradicionales.

  • Independencia y seguridad energética: los conflictos geopolíticos recientes han incrementado el interés de los países por reducir su dependencia de combustibles fósiles procedentes del exterior.

  • Sostenibilidad: la electrificación se considera una vía clave para alcanzar los objetivos de descarbonización y reducción de emisiones de dióxido de carbono.

Una megatendencia con horizonte de décadas

Las previsiones apuntan a una transformación profunda del sistema energético global en las próximas décadas. El crecimiento de la población mundial, que podría aumentar un 25% para 2050, junto con la expansión de la economía global, están presionando la demanda energética de forma sostenida.

En este contexto, las proyecciones indican que para 2050 alrededor del 70% del consumo total de energía será eléctrico, frente al 20% actual. Además, se estima que aproximadamente el 80% de esa electricidad procederá de fuentes renovables, frente a cerca de un tercio en la actualidad.

Estas tendencias reflejan un proceso de electrificación que podría transformarse en uno de los principales cambios estructurales del sistema energético mundial.

Oportunidades vinculadas a la transición energética

La electrificación genera oportunidades en diferentes segmentos de la cadena de valor. Entre ellos se incluyen empresas dedicadas a la fabricación de equipos para energías renovables, operadores y desarrolladores de redes inteligentes, compañías especializadas en semiconductores de potencia, sistemas de almacenamiento energético o soluciones de refrigeración para centros de datos.

También aparecen oportunidades en tecnologías que permiten un consumo energético más eficiente en diferentes sectores industriales y tecnológicos. Estas áreas se ven impulsadas por los planes de inversión en infraestructuras y por el crecimiento estructural de la demanda eléctrica vinculada a la digitalización y a la inteligencia artificial.

Un fondo centrado en el sector de la eficiencia energética

En el ámbito de inversión, el análisis menciona el fondo Robeco Smart Energy, un fondo de renta variable global enfocado en empresas vinculadas a la eficiencia energética y a la infraestructura necesaria para sostener el aumento de la demanda eléctrica.

La estrategia de este vehículo de inversión se centra en compañías que desarrollan soluciones para la producción, distribución y almacenamiento de energía, así como en tecnologías vinculadas a energías renovables, sistemas de gestión energética y eficiencia en el consumo.

Según el análisis, el crecimiento previsto del uso de la inteligencia artificial y de los centros de datos incrementará la demanda de electricidad, lo que acelerará las inversiones relacionadas con la electrificación del sistema energético.

Fuente: Renta 4 Banco

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