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Investigación de Cambridge alerta sobre riesgos de seguridad en juguetes con inteligencia artificial

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Investigación de Cambridge alerta sobre riesgos de seguridad en juguetes con inteligencia artificial

Un estudio reciente realizado por la Universidad de Cambridge advierte que los juguetes con inteligencia artificial (IA) dirigidos a niños pequeños pueden representar riesgos de seguridad y no siempre contribuyen de manera adecuada al desarrollo infantil. Los investigadores señalan que estos dispositivos pueden fallar al interpretar las emociones de los menores y responder de forma inapropiada durante el juego.

El informe pone el foco en el creciente uso de tecnologías inteligentes en productos destinados a la infancia, en un contexto donde los juguetes conectados incorporan funciones de chatbot y capacidades de interacción cada vez más avanzadas.

Dificultades para reconocer emociones infantiles

La investigación incluyó pruebas con el juguete Gabbo, un dispositivo con chatbot desarrollado por la empresa Curio Interactive. Según los hallazgos, la IA integrada no logra reconocer con precisión las emociones de los niños ni los matices sociales que surgen durante el juego.

En uno de los casos analizados, un niño expresó afecto diciendo “te quiero” al juguete. En lugar de responder de manera acorde al contexto emocional, el dispositivo emitió un mensaje de advertencia sobre las normas de interacción. Este ejemplo fue citado como evidencia de la incapacidad del sistema para interpretar correctamente las señales emocionales.

Aunque los resultados indican que estos juguetes pueden aportar beneficios en ciertos aspectos, como el desarrollo del lenguaje y la comunicación, los investigadores observaron limitaciones importantes en su respuesta ante necesidades emocionales. Esta situación genera preocupación sobre el impacto que estos dispositivos podrían tener en el desarrollo social y emocional de los menores.

Recomendaciones para familias y reguladores

El estudio sugiere que los juguetes con inteligencia artificial deberían estar sujetos a regulaciones específicas, además de contar con un etiquetado claro que detalle sus capacidades y políticas de privacidad. También se recomienda que los padres utilicen estos dispositivos en espacios compartidos del hogar, para poder supervisar la interacción de los niños.

La profesora Jenny Gibson, especialista en neurodiversidad y psicología del desarrollo de la Facultad de Educación de Cambridge, subrayó la importancia de analizar los intereses detrás de la tecnología dirigida a la infancia. Según explicó, aunque estos productos pueden resultar atractivos por sus potenciales beneficios educativos, los riesgos asociados no deben ser subestimados.

Gibson indicó que es clave que los padres tomen en serio las advertencias actuales sobre este tipo de tecnología, especialmente en una etapa en la que su impacto aún no está completamente comprendido.

Limitaciones del estudio y falta de investigación

La investigación se desarrolló en varias fases e incluyó una encuesta en línea con 39 personas con hijos pequeños, un grupo focal con nueve trabajadores del ámbito infantil, un taller presencial con 19 líderes y representantes de organizaciones vinculadas a la infancia, y sesiones de juego monitorizadas con 14 niños y 11 padres o tutores.

A pesar del alcance del trabajo, los autores reconocen que la muestra es reducida. No obstante, remarcan la falta de investigaciones exhaustivas sobre el impacto de la inteligencia artificial en el desarrollo infantil.

Además, el informe expresa preocupación por la escasa participación de expertos en desarrollo infantil en el diseño y la comercialización de estos productos. Según los investigadores, la ausencia de este tipo de conocimiento limita la capacidad de evaluar adecuadamente qué es beneficioso para los niños en este tipo de interacciones.

Riesgos de seguridad y privacidad

El avance de los juguetes con conectividad a internet y funciones de inteligencia artificial plantea nuevos desafíos en términos de seguridad. El informe advierte que estos dispositivos podrían convertirse en un problema relevante, especialmente si afectan la salud emocional de los niños o implican la exposición de información personal.

Los riesgos aumentan en escenarios donde los juguetes sustituyen la interacción humana o donde su uso no está supervisado por adultos. En este contexto, se destaca la importancia de mantener un control activo sobre el uso de estas tecnologías en el entorno infantil.

El informe también menciona que, en el contexto actual, se han registrado demandas judiciales contra empresas de inteligencia artificial por el impacto que algunos chatbots pueden tener en la seguridad psicológica de jóvenes, incluyendo casos donde se han promovido conductas autodestructivas o percepciones negativas de sí mismos.

Ante estos antecedentes, compañías tecnológicas como OpenAI y Google han implementado restricciones y controles adicionales para limitar estos riesgos.

Un llamado a mayor regulación y supervisión

Los investigadores concluyen que, ante la creciente popularidad de los juguetes inteligentes y el interés de las familias por incorporar tecnología en el juego infantil, es necesario reforzar tanto la regulación como la supervisión.

El estudio insta a la industria a colaborar con expertos en desarrollo infantil y con los propios padres durante el proceso de diseño y evaluación de estos productos. Asimismo, subraya la importancia de contar con información clara y accesible sobre el funcionamiento y las implicaciones de estos dispositivos.

Mientras tanto, los especialistas recomiendan que las familias prioricen el uso de juguetes conectados en entornos supervisados y presten atención a las políticas de privacidad y advertencias asociadas a cada producto.

Fuente: Infobae

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