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IA y empleo: expertos advierten que el cambio real vendrá de quienes sepan usarla

IA y empleo: expertos advierten que el cambio real vendrá de quienes sepan usarla

Un debate en Montevideo pone el foco en la transformación del trabajo

En el Teatro Solís, durante la presentación del libro Inteligencia artificial para el bien, especialistas debatieron sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la estructura empresarial y las oportunidades para Uruguay. La mesa redonda, organizada por Fundación TAEDA, reunió a Nicolás Jodal, Juan Miguel Lavista y Daiana Beitler.

Lejos de centrarse únicamente en el temor al reemplazo laboral, la conversación abordó cambios más profundos: cómo evolucionan las compañías, qué habilidades serán más valiosas y qué oportunidades se abren para países de menor escala.

Empresas más pequeñas, impacto más grande

Uno de los ejes centrales fue la transformación en la escala de las organizaciones. Nicolás Jodal planteó que la inteligencia artificial implica una “reformulación del tamaño de las empresas”, ya que permite lograr grandes impactos con equipos reducidos.

Como ejemplo, mencionó casos como WhatsApp e Instagram, que lograron escalar globalmente con estructuras relativamente pequeñas. Según su visión, la IA profundizará esta tendencia.

Este cambio no solo afecta a las empresas, sino también a los países. En ese contexto, Uruguay podría beneficiarse, ya que su estructura productiva está naturalmente orientada a organizaciones más chicas.

Una ventana de oportunidad para Uruguay

Los participantes coincidieron en que Uruguay podría encontrar ventajas en este nuevo escenario tecnológico. Jodal sostuvo que el país puede aspirar a mayor impacto global si aprovecha esta transformación.

Por su parte, Lavista afirmó que el talento local existe y que ya no siempre se requieren grandes inversiones para crear soluciones relevantes. Según explicó, equipos de cinco o seis personas pueden desarrollar proyectos con potencial real.

El desafío, indicó, no es únicamente técnico, sino también cultural: asumir riesgos y apostar por construir desde Uruguay en lugar de trabajar solo para mercados externos.

El impacto en el empleo: más productividad, cambios en tareas

En relación con el mercado laboral, Lavista señaló que aún no se observa un shock total en el empleo a nivel macro, aunque sí un aumento claro en la productividad.

Sin embargo, reconoció que ya existen áreas donde el impacto es visible. Actividades como la traducción o la edición de documentos comenzaron a verse afectadas por el uso de herramientas de inteligencia artificial.

La frase más destacada del debate sintetizó esta idea: “La inteligencia artificial no te va a reemplazar, pero una persona usando inteligencia artificial lo va a hacer”.

El planteo subraya que el desafío principal es la adaptación y la incorporación efectiva de estas tecnologías en el trabajo diario.

Las habilidades que ganan valor

Otro punto de consenso fue el cambio en las habilidades clave. Lavista destacó la importancia de la interacción humana y la capacidad de aprendizaje continuo en un entorno donde el conocimiento evoluciona rápidamente.

Jodal añadió tres competencias fundamentales: aprender a formular preguntas, desarrollar pensamiento crítico y fortalecer el pensamiento computacional.

En este contexto, la verificación de la información adquiere relevancia, dado que estas herramientas pueden generar errores o “alucinaciones”.

Regulación y competitividad global

El debate también abordó la regulación. Jodal advirtió sobre los riesgos de regular demasiado temprano, señalando que en algunos casos se ha puesto “la licencia de conducir antes que el automóvil”.

Criticó especialmente el enfoque europeo, al considerar que un exceso de regulación puede frenar la innovación. En su opinión, Uruguay no debería replicar automáticamente ese modelo.

Lavista coincidió parcialmente, pero alertó sobre otro riesgo: que los países pequeños queden desalineados con estándares internacionales. Según explicó, diferencias regulatorias pueden dificultar la participación en mercados globales.

Energía, tecnología y ventaja estructural

Durante la conversación también se abordó el impacto ambiental. Lavista indicó que los data centers consumen alrededor del 1,5% de la electricidad global y generan cerca del 0,6% de las emisiones.

Señaló además que la proporción atribuible directamente a la inteligencia artificial es menor dentro de ese total.

En ese marco, destacó la matriz energética de Uruguay como una ventaja competitiva, especialmente en un escenario donde la infraestructura tecnológica y la energía renovable son factores clave.

Un llamado a actuar

El cierre del encuentro combinó optimismo con advertencias. Los especialistas coincidieron en que Uruguay cuenta con antecedentes relevantes, como el Plan Ceibal, la trazabilidad del rodeo o la historia clínica electrónica.

Sin embargo, insistieron en que ese historial no debe ser un punto de llegada, sino un impulso para seguir innovando.

También subrayaron que la competencia ya no es interna, sino global. La adopción efectiva de herramientas de inteligencia artificial se vuelve, así, una condición necesaria para mantener la productividad y competir a nivel internacional.

Fuente: El País

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