
Estudio de Anthropic revela una brecha silenciosa en el impacto laboral de la inteligencia artificial
Un análisis basado en datos reales muestra cómo la IA modifica el acceso al empleo profesional
La discusión sobre inteligencia artificial (IA) y empleo suele moverse entre dos posiciones extremas: afirmar que «todavía no pasa nada» o anunciar un inminente apocalipsis laboral. Sin embargo, un reciente estudio de Anthropic, creadora de Claude, aporta datos concretos sobre un fenómeno más complejo, estructural y silencioso: la IA ya está afectando el acceso al mercado laboral, sobre todo para quienes intentan entrar en él.
El estudio: una nueva métrica para el impacto real
El 5 de marzo, Anthropic publicó el estudio “Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence”, desarrollado por los investigadores Maxim Massenkoff y Peter McCrory. El trabajo introduce una métrica innovadora, denominada «exposición observada», que cruza la capacidad teórica de la IA con el uso efectivo de estas herramientas en entornos profesionales. A diferencia de análisis previos, se centra en lo que la IA realmente hace hoy en trabajo profesional, no sólo en lo que podría hacer.
El estudio utiliza datos del Anthropic Economic Index, extraídos de la plataforma Claude, para comparar la cobertura potencial de tareas por IA frente a su uso actual en distintos sectores. Así, se evidencia una brecha importante entre las capacidades teóricas y la implementación real de la inteligencia artificial.
Brecha entre lo posible y lo real
Las cifras del estudio son contundentes. En ocupaciones como computación y matemáticas, los modelos de lenguaje podrían teóricamente cubrir el 94% de las tareas, pero Claude solo cubre actualmente el 33%. En el área de oficina y administración, la capacidad teórica de la IA es del 90%, mientras que la utilización efectiva sigue siendo una fracción de ese total.
Según los investigadores, esta brecha no es motivo de alivio. A medida que la capacidad de la IA crece y su implementación se profundiza en los entornos de trabajo, el uso real tenderá a igualar el potencial teórico. Por ahora, la diferencia entre ambos valores puede interpretarse como una cuestión de tiempo.
Impacto según profesiones y grupos demográficos
El informe destaca que los programadores informáticos lideran la lista de profesiones más expuestas, con un 75% de cobertura de tareas por parte de la IA, seguidos de representantes de servicio al cliente y operadores de ingreso de datos, ambos con un 67%. Por el contrario, el 30% de la fuerza laboral —por ejemplo, cocineros, mecánicos, bartenders o salvavidas— no presentan exposición a estos sistemas, ya que su trabajo requiere habilidades prácticas o presencia física que la IA no puede replicar.
Un aspecto especialmente destacado es el perfil de los trabajadores más expuestos: son mayores, cuentan con mayor nivel educativo y tienen mejores remuneraciones que el promedio. El grupo con mayor exposición gana un 47% más que el menos expuesto y es casi cuatro veces más propenso a poseer un título de posgrado. El impacto, por tanto, no se limita a empleos manuales o de menor calificación, sino también a abogados, analistas financieros y desarrolladores de software.
Efectos sobre la contratación de jóvenes
El hallazgo más significativo es que no se observa, hasta el momento, un aumento sistemático del desempleo en las ocupaciones más expuestas a la IA. Las tasas de desempleo para el cuartil superior de exposición se han mantenido en paralelo con las de trabajadores sin exposición entre 2016 y 2025, incluso tras la irrupción de modelos como ChatGPT.
No obstante, el grupo de trabajadores entre 22 y 25 años vive otra realidad. La proporción de jóvenes contratados en ocupaciones con alta exposición a IA ha caído un 14% respecto a 2022. Estos jóvenes no están siendo despedidos, sino que no se les está contratando, lo que genera una exclusión silenciosa de quienes buscan su primer empleo en áreas profesionales tradicionalmente atractivas.
Según los autores del estudio, muchos de estos jóvenes pueden estar manteniéndose en sus puestos actuales, migrando a otros sectores o retornando al ámbito académico. Esto constituye una forma de exclusión laboral sin protestas ni titulares, pero con consecuencias duraderas.
Una posible recesión para trabajadores de cuello blanco
El escenario planteado por el informe es similar a lo que ocurrió durante la crisis financiera de 2007-2009, cuando el desempleo en Estados Unidos se duplicó del 5% al 10%. Aunque por ahora no se observa una duplicación comparable en las ocupaciones expuestas a la IA, los autores advierten que podría suceder en el futuro.
El CEO de Anthropic, Dario Amodei, advirtió previamente que la IA tiene potencial para disruptir hasta la mitad del trabajo de entrada de cuello blanco, afectando a abogados, consultores y analistas financieros. El actual estudio ofrece un marco para medir cuándo esa posibilidad deja de ser una mera especulación para transformarse en realidad tangible.
Implicancias para América Latina
El informe plantea interrogantes respecto a mercados menos monitoreados, como América Latina, donde sectores como call centers, back-office y soporte técnico en ciudades como Bogotá, Buenos Aires o Ciudad de México, operan en rubros altamente expuestos. Si en Estados Unidos la contratación juvenil ya desaceleró en un 14% en esas áreas, la incógnita crece en economías con mayor presión de costos y menor protección al trabajador.
Organizaciones y tecnología: una brecha de implementación
El estudio concluye que las organizaciones aún subutilizan las capacidades tecnológicas disponibles. Sin embargo, la transformación ya se evidencia, sobre todo, en la generación más vulnerable: los jóvenes aspirantes a ingresar al mercado laboral profesional.
La inteligencia artificial, señala el informe, no destruye empleos de un día a otro, pero sí reduce gradualmente el espacio laboral para las nuevas generaciones. Este proceso, según los datos, ya está en marcha.
Fuente: Infobae
