
El auge de la IA impulsa centros de datos y aumenta conflictos por agua, energía y territorio en América Latina
El rápido crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una expansión acelerada de centros de datos en todo el mundo. Sin embargo, el desarrollo de esta infraestructura digital también está generando conflictos socioambientales relacionados con el uso de recursos naturales, territorio y energía, especialmente en América Latina.
Un estudio que desarrolla la Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Redesca) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señala que la conflictividad asociada a la infraestructura digital está presente en prácticamente todos los países del continente.
Los centros de datos son gigantescas instalaciones que almacenan y procesan enormes cantidades de información necesarias para el funcionamiento de servicios digitales y el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial. Su operación constante requiere un alto consumo de electricidad y agua, lo que ha despertado preocupaciones por su impacto ambiental y social.
Expansión global de centros de datos impulsada por la IA
De acuerdo con Soledad Vogliano, investigadora del grupo ETC que monitorea los impactos de tecnologías emergentes en biodiversidad y derechos humanos, el desarrollo de la inteligencia artificial está acelerando la construcción de centros de datos de hiperescala.
Según la especialista, cada año se prevé la construcción de entre 120 y 130 instalaciones de este tipo a nivel mundial, lo que sumaría alrededor de 800 nuevos centros de datos gigantes hacia el año 2030. Estas infraestructuras se diseñan para almacenar y procesar información a gran escala, alimentando la creciente demanda digital asociada a servicios en línea, almacenamiento de datos e inteligencia artificial.
El problema, advierte Vogliano, es el enorme consumo de recursos que requieren para operar. Los centros de datos necesitan grandes cantidades de agua para enfriar los equipos y una elevada demanda energética para mantener en funcionamiento la infraestructura.
Según la Agencia Internacional de Energía, los centros de datos consumen entre el 1.5 % y el 2 % de la electricidad mundial. Además, se estima que esta demanda podría duplicarse hacia 2030.
El consumo de agua es igualmente significativo. Vogliano explica que un centro de datos de hiperescala puede usar hasta 19 millones de litros de agua al día, un volumen equivalente al consumo diario de una ciudad de aproximadamente 50 000 habitantes.
América Latina y la infraestructura digital
A pesar de este crecimiento global, América Latina todavía concentra una proporción menor del total de centros de datos. Según Vogliano, alrededor del 5 % de estas instalaciones se encuentran en la región.
Los países con mayor presencia de infraestructura destinada a operar inteligencia artificial son Brasil, México y Chile. Brasil destaca particularmente por haberse consolidado como un hub de data centers alrededor de São Paulo.
En el caso de Chile, la proximidad a los puntos de entrada de cables submarinos de fibra óptica ofrece ventajas para el establecimiento de centros de datos. Esta infraestructura de conectividad también forma parte del ecosistema digital que sostiene el funcionamiento de la inteligencia artificial.
Por su parte, en México el desarrollo de centros de datos está estrechamente vinculado con el mercado de Estados Unidos. Además, en los últimos años se ha intensificado una competencia entre países de la región para atraer inversiones en este tipo de instalaciones.
Uno de los casos mencionados es el anuncio del presidente argentino Javier Milei para promover la instalación de centros de datos de OpenAI en la Patagonia. Durante una reunión con representantes de la compañía, el gobierno argentino manifestó su intención de posicionar al país como un enclave estratégico para el desarrollo tecnológico.
Empresas tecnológicas como Amazon, Google y Microsoft también están desarrollando centros de datos de gran escala para respaldar el crecimiento de la inteligencia artificial.
Conflictos por agua, energía y territorio
El crecimiento de esta infraestructura ha comenzado a generar tensiones con comunidades locales. Las principales preocupaciones se relacionan con el uso intensivo de agua, el aumento del consumo energético, la ocupación del suelo y el impacto del ruido permanente generado por las instalaciones.
El relator especial de Redesca, Javier Palummo, señala que es la primera vez que el sistema interamericano de derechos humanos pone un énfasis específico en los impactos de la infraestructura digital sobre derechos fundamentales.
Entre las preocupaciones identificadas están la presión sobre servicios básicos, el acceso al agua, el costo de la energía y posibles impactos sobre la salud y el ambiente. Estas inquietudes aumentan cuando los centros de datos se instalan en zonas con estrés hídrico o en territorios con desigualdades sociales preexistentes.
Otro factor relevante es el uso del suelo. Vogliano explica que algunas áreas rurales o zonas cercanas a ciudades comienzan a transformarse en espacios destinados a la producción de capacidad computacional, lo que implica cambios en la organización territorial.
También se han señalado impactos relacionados con el ruido constante producido por los equipos y sistemas de ventilación de los centros de datos. Aunque no es extremadamente alto, se describe como un zumbido permanente que puede afectar la vida cotidiana de quienes viven cerca.
Casos locales y reclamos comunitarios
Uno de los ejemplos mencionados en el análisis es el estado de Querétaro, en México, que concentra la mayor cantidad de centros de datos de hiperescala del país. Según Adrián Carrera, líder de Infoactivismo de la organización SocialTIC, la región ya enfrentaba problemas de estrés hídrico antes de la llegada de estas infraestructuras.
Testimonios de comunidades cercanas a los centros de datos indican que los cortes de agua se han vuelto más frecuentes. Además, se reportan fallas en el suministro eléctrico y problemas asociados a la creciente demanda energética.
Las personas que habitan cerca de estas instalaciones afirman que su vida cotidiana se ha visto afectada. Algunos residentes mencionan situaciones en las que el suministro de agua se interrumpe o la electricidad se corta durante varias horas, fenómenos que ahora ocurren con mayor frecuencia.
A estos problemas se suma la falta de información pública sobre los proyectos. Activistas han señalado dificultades para acceder a datos sobre el desarrollo de centros de datos y las condiciones en que se autorizan.
Regulación y desafíos de sostenibilidad
Especialistas advierten que América Latina enfrenta desafíos regulatorios en relación con esta infraestructura digital. Según Adrián Carrera, los países de la Unión Europea cuentan con regulaciones más estrictas que las existentes en la región.
Eduardo Poletti, director de las maestrías en Tecnologías de la Información de la Universidad Autónoma del Perú, destaca que el crecimiento de la inteligencia artificial está aumentando de forma exponencial la demanda de centros de datos. Este proceso también requiere otras infraestructuras complementarias, como redes de fibra óptica.
Poletti advierte que la expansión digital debe considerar la sostenibilidad ambiental y social. El académico señala que es necesario establecer estándares de gestión del agua y la energía, así como promover modelos basados en energías renovables.
También plantea la importancia de consultar a las comunidades locales cuando se planifican infraestructuras digitales en sus territorios, con el objetivo de generar valor compartido y reducir posibles conflictos.
La relatoría de la CIDH ha pedido a los Estados adoptar marcos regulatorios y políticas públicas que aseguren que la transformación digital avance con base en principios de derechos humanos, sostenibilidad ambiental y diligencia debida en materia ambiental.
Fuente: Mongabay Latam
