
Auroria: la plataforma de inteligencia artificial creada para fomentar el pensamiento crítico en estudiantes
La expansión de la inteligencia artificial generativa, impulsada especialmente por herramientas como ChatGPT, está transformando la forma en que las personas estudian, trabajan e interactúan con la tecnología. En el ámbito educativo, este fenómeno abrió un debate sobre cómo integrar estas herramientas sin que reemplacen procesos fundamentales del aprendizaje, como el pensamiento crítico o la resolución de problemas.
En ese contexto, la emprendedora y especialista en tecnología Daniela Buján trabaja desde hace años en el desarrollo de soluciones que permitan incorporar la inteligencia artificial de forma responsable en el sistema educativo. Su proyecto más reciente es Auroria, una plataforma de IA creada específicamente para acompañar a estudiantes, docentes e instituciones educativas.
De la ciberseguridad a la educación tecnológica
Daniela Buján es publicista y especialista en tecnología. Durante casi 13 años desarrolló su carrera profesional en el ámbito de la ciberseguridad y la divulgación tecnológica. Esa trayectoria le permitió observar cómo cada nueva ola tecnológica genera cambios sociales que requieren información, formación y acompañamiento.
Según explicó, lo mismo ocurrió con la expansión de las redes sociales, cuando los dispositivos comenzaron a llegar cada vez más temprano a manos de niños y adolescentes. Con la llegada masiva de la inteligencia artificial en los últimos dos años, Buján sostiene que se repite un escenario similar, con nuevas herramientas disponibles para los estudiantes, pero con pocos marcos claros de uso educativo.
Ante ese contexto, la emprendedora decidió enfocarse en el desarrollo de una herramienta que permita integrar la inteligencia artificial en el aprendizaje sin eliminar el proceso de razonamiento por parte de los alumnos.
El desafío del uso responsable de la inteligencia artificial
Para Buján, el concepto de uso responsable resulta central cuando se habla de tecnología, especialmente en relación con niños y adolescentes. Mientras que muchos contenidos culturales —como libros, películas o plataformas— suelen adaptarse a las infancias, esa lógica no siempre se aplica de la misma manera en el desarrollo de nuevas tecnologías.
En el caso de la inteligencia artificial, la especialista advierte que los estudiantes pueden acceder fácilmente a contenidos o información que no están preparados para procesar. Esto puede ocurrir incluso cuando los padres aplican controles parentales en otras aplicaciones, ya que muchas herramientas de IA continúan siendo accesibles sin filtros específicos para menores.
Al mismo tiempo, destaca que la adopción de estas tecnologías está creciendo rápidamente tanto a nivel global como en Argentina. En este escenario, considera poco realista intentar prohibir la inteligencia artificial en las escuelas. En cambio, plantea que el desafío consiste en enseñar a utilizarla adecuadamente.
Riesgos cognitivos y emocionales asociados al uso indiscriminado
Uno de los aspectos que más preocupan a Buján es el posible impacto del uso indiscriminado de la inteligencia artificial en el desarrollo de los estudiantes. Según explicó, cuando los alumnos delegan completamente sus tareas en sistemas de IA pueden perder habilidades relacionadas con el razonamiento, la resolución de problemas y el pensamiento crítico.
Además del aprendizaje académico, también advierte posibles efectos en el plano emocional. Entre ellos menciona la dependencia tecnológica, la búsqueda constante de inmediatez y la posibilidad de desarrollar relaciones problemáticas con sistemas de inteligencia artificial.
Frente a estos riesgos, la especialista insiste en que la tecnología debe funcionar como una herramienta de apoyo al aprendizaje y no como un reemplazo del pensamiento humano.
Auroria: una IA diseñada para acompañar el aprendizaje
Con estas preocupaciones como punto de partida, Buján creó Auroria junto a su equipo. La plataforma funciona como un asistente de inteligencia artificial pensado específicamente para el entorno escolar.
A diferencia de otras herramientas de IA, Auroria no ofrece respuestas directas a los estudiantes. En lugar de ello, utiliza un enfoque basado en preguntas inspiradas en el método socrático para guiar a los alumnos durante el proceso de resolución de problemas.
El objetivo es que los estudiantes participen activamente del aprendizaje y desarrollen habilidades de razonamiento en lugar de limitarse a copiar respuestas generadas automáticamente.
La plataforma también incluye mecanismos de cuidado emocional. Si un estudiante expresa una situación personal o sensible, el sistema le recuerda que la inteligencia artificial no reemplaza a las personas y le sugiere hablar con un adulto de confianza. Además, se genera una alerta para directivos de la escuela, con el fin de realizar un seguimiento, y para los padres.
Una herramienta para estudiantes, docentes e instituciones
Auroria no está pensada únicamente para estudiantes. La plataforma también incorpora funciones para docentes, directivos y, próximamente, para familias.
Los docentes pueden utilizar el sistema para diseñar clases, evaluaciones y actividades educativas. Al mismo tiempo, las instituciones reciben estadísticas sobre el uso que los estudiantes hacen de la inteligencia artificial y sobre los temas que consultan con mayor frecuencia.
Otro de los aspectos centrales del sistema es la posibilidad de personalización. Cada escuela puede adaptar la herramienta a su proyecto educativo, a la bibliografía que utiliza y a su propia planificación pedagógica.
Trabajo con escuelas y adaptación a necesidades educativas
Durante el proceso de desarrollo, el equipo detrás de Auroria trabajó de manera directa con diferentes instituciones educativas. Esa colaboración permitió identificar necesidades concretas del ámbito escolar e incorporar funcionalidades específicas para docentes y directivos.
Entre ellas se incluyen herramientas para el seguimiento del uso de inteligencia artificial por parte de los estudiantes y opciones para adaptar actividades a alumnos con diagnósticos como dislexia o TDAH.
Según relató Buján, en muchos centros educativos no predomina el miedo frente a la inteligencia artificial, sino la necesidad de contar con herramientas que permitan integrarla de manera organizada dentro de los procesos pedagógicos.
El rol de las familias frente a las nuevas tecnologías
Para la emprendedora, la participación de las familias resulta clave en este proceso. Buján considera fundamental que los padres comprendan cómo funcionan las herramientas de inteligencia artificial y cuáles son sus posibles implicancias.
Muchas veces, señala, los adultos permiten el acceso a estas tecnologías sin conocer completamente sus riesgos o su impacto en el aprendizaje.
Además del desarrollo de la plataforma Auroria, el equipo también realiza charlas y capacitaciones gratuitas en escuelas con el objetivo de generar conciencia sobre el uso de la inteligencia artificial y su influencia en la educación y en la vida cotidiana de los estudiantes.
Fuente: MDZ
