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Auroria: la plataforma argentina de IA que busca acompañar el aprendizaje sin reemplazar el pensamiento

Auroria: la plataforma argentina de IA que busca acompañar el aprendizaje sin reemplazar el pensamiento

La expansión de la inteligencia artificial generativa llegó también al ámbito escolar y abrió un debate sobre cómo integrar estas herramientas sin afectar los procesos de aprendizaje. En ese contexto surgió Auroria, una plataforma de inteligencia artificial creada en Argentina con el objetivo de acompañar a estudiantes, docentes e instituciones educativas dentro de un entorno pensado específicamente para la educación.

Según un informe de Argentinos por la Educación elaborado junto a investigadores de la Universidad de Massachusetts, el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la inteligencia artificial generativa y el 58% ya utilizó herramientas como ChatGPT. El mismo documento señala que en el 66% de los casos esta tecnología se usa para realizar tareas o trabajos prácticos.

Especialistas y docentes advierten que su adopción creció especialmente entre estudiantes jóvenes y muchas veces se utiliza sin acompañamiento pedagógico. Este escenario abrió discusiones dentro del sistema educativo sobre cómo incorporar la IA sin que se transforme en una delegación del esfuerzo intelectual o reduzca la capacidad de razonamiento y pensamiento crítico de los estudiantes.

Una plataforma educativa creada en Argentina

En este contexto, en 2025 nació Auroria, un desarrollo impulsado por Daniela Buján, publicista y especialista en tecnología y ciberseguridad. El proyecto fue creado junto a un equipo familiar que combina experiencia en desarrollo tecnológico y psicopedagogía.

A diferencia de herramientas abiertas de uso general, la plataforma fue diseñada como una alternativa institucional para integrar inteligencia artificial en escuelas e instituciones educativas. El sistema propone un entorno pedagógico controlado con participación de estudiantes, docentes, directivos y familias.

Según explicó Buján, la idea central fue diseñar una herramienta que funcione como asistente y no como sustituto de la actividad intelectual. El objetivo es que la inteligencia artificial acompañe los procesos de aprendizaje sin reemplazar el esfuerzo cognitivo de los estudiantes.

Un enfoque basado en el razonamiento guiado

Uno de los rasgos principales de Auroria es su sistema multiperfil. La plataforma ofrece accesos diferenciados para estudiantes, docentes y directivos, y actualmente se desarrolla un cuarto perfil destinado a las familias.

En el caso de los alumnos, la interacción está basada en lo que se conoce como “modo socrático”, una metodología que evita que la inteligencia artificial entregue respuestas directas y busca acompañar el proceso de razonamiento.

En lugar de resolver la consigna automáticamente, el sistema plantea preguntas que orientan al estudiante sobre cómo abordar el problema. Cada alumno cuenta con un usuario individual y recibe capacitación antes de comenzar a utilizar la plataforma.

La plataforma también incluye herramientas específicas para docentes, quienes pueden generar secuencias didácticas, clases, gráficos, informes y actividades. Para ello se seleccionan variables como la materia, el grado y el contenido.

Además, cada institución integra en el sistema su Proyecto Educativo Institucional (PEI), junto con planificaciones y bibliografía utilizadas por el establecimiento. De esta manera, el contenido generado por la plataforma queda alineado con el enfoque educativo de cada escuela.

Estadísticas y seguimiento del aprendizaje

Auroria también ofrece funciones de análisis para docentes y directivos. Desde la plataforma pueden consultar estadísticas sobre el uso que hacen los estudiantes, identificar temas más consultados, preguntas frecuentes o detectar dificultades repetidas en determinadas materias.

Por ejemplo, los docentes pueden ver cuál fue el tema más consultado dentro de una asignatura y utilizar esa información para preparar clases específicas o abrir espacios de consulta dentro del aula.

El sistema también está configurado para adaptar actividades y contenidos según las necesidades de estudiantes con dificultades de aprendizaje o neurodivergencias.

Filtros de seguridad y protección para los estudiantes

Otro eje del proyecto es la seguridad y el cuidado emocional de los usuarios. La plataforma incorpora filtros por edad, mecanismos de detección de contenido sensible y protocolos de alerta ante determinadas situaciones.

De acuerdo con la fundadora, muchos jóvenes utilizan herramientas de inteligencia artificial para conversar sobre temas personales o pedir recomendaciones vinculadas a la salud emocional. En ese contexto, el sistema puede identificar mensajes que indiquen situaciones de riesgo.

Si un estudiante escribe frases que reflejen angustia o menciona situaciones como bullying, el sistema genera una alerta para que intervenga un adulto. En esos casos se orienta al estudiante a buscar ayuda profesional y simultáneamente se notifica a las autoridades escolares.

Infraestructura tecnológica y gestión de datos

Desde el punto de vista técnico, Auroria funciona sobre infraestructura de Google Cloud. Cuando es necesario, también puede utilizar modelos de inteligencia artificial externos como Gemini, aunque lo hace a través de un sistema de filtrado que regula las respuestas según la edad del usuario y el contexto educativo.

Cada institución dispone de un entorno propio donde la información se almacena de forma encriptada. Si se elimina un usuario, los datos también se borran del sistema. El equipo del proyecto además realiza capacitaciones previas con docentes, estudiantes y familias antes de dar acceso a la plataforma.

Primeras pruebas en escuelas y organizaciones sociales

La plataforma comenzó a desarrollarse en 2025 y su primera versión final se completó entre agosto y septiembre de ese año. Desde entonces inició un ciclo de pruebas en instituciones educativas y organizaciones sociales.

Actualmente el servicio se ofrece principalmente a escuelas privadas, con un costo aproximado de 3 dólares por mes. La iniciativa surgió como un emprendimiento familiar y el equipo busca ampliar su alcance en el futuro hacia otros espacios educativos.

Una experiencia piloto con la organización Mujeres 2000

Una de las primeras implementaciones se realiza junto a la ONG Mujeres 2000, que trabaja con jóvenes y mujeres en situación de vulnerabilidad a través de programas de formación, microcréditos y becas educativas.

La organización decidió incorporar la plataforma luego de detectar dificultades relacionadas con el uso de inteligencia artificial entre estudiantes. En un caso, una alumna había utilizado IA para hacer un trabajo universitario y la información obtenida resultó ser incorrecta.

Actualmente el programa cuenta con accesos para docentes y alrededor de 60 estudiantes becadas que comenzarán a utilizar la herramienta en sus actividades académicas.

Durante las primeras capacitaciones surgió otro problema detectado por la organización: muchas estudiantes no sabían qué es un prompt ni cómo formular correctamente una consulta a una inteligencia artificial.

Según la directora ejecutiva de Mujeres 2000, Belén Burgstaller, uno de los aspectos más valiosos de la herramienta es que incentiva a las estudiantes a pensar y estructurar sus ideas antes de obtener resultados.

Además del uso académico, la organización evalúa aplicar la plataforma en sus programas de emprendimiento, donde podría ayudar a las participantes a organizar tareas y planificar contenidos.

Para la organización, el valor de la herramienta no se limita al ámbito escolar. Su enfoque, centrado en acompañar procesos de aprendizaje y desarrollo de habilidades, abre la posibilidad de utilizarla en diferentes trayectorias educativas.

Fuente: El Destape

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